Hermes acomoda la servilleta con el mismo movimiento de siempre. No necesita anotar el pedido de los habituales y todavía se ríe con las sobremesas que se extienden más de la cuenta.

Para él, recibir no es una técnica: es la práctica diaria de hacer sentir esperado a alguien.

“Llevar 35 años parado en el mismo lugar no es un sacrificio. Es un privilegio.”
Explorar Lastarria →